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Nuestra terapia


La exoforaminomancia

La exoforaminomancia es una terapia vitalista que regula la circulación de la fuera vital por los canales energéticos del organismo para conseguir el tratamiento de las causas reales de la enfermedad dejando de lado la absurda idea de la enfermedad como proceso puramente físico. 

 La exoforaminomancia es una técnica milenaria que conjuga conceptos heredados de la Antigüedad con los descrubrimientos de la física cuántica, logrando el restablecimiento de l paz espiritual y la comunicación armónica con nuestra naturaleza externa e interna y desechando las explicaciones materialistas y ateas de la llamada "ciencia médica".

La exoforaminomancia engloba un conjunto de tradiciones arraigadas en el conocimiento acumulado por diferentes culturas sobre la interpretación y comprensión de la relación entre el cuerpo humano y su entorno, tanto cercano como lejano. Se rige por la interacción ancestral entre los seres vivos y el ambiente, y por la huella que éste deja en el organismo, sin menoscabar el efecto que el propio cuerpo ejerce sobre su entorno inmediato y distante. El ser humano ha buscado desde siempre la influencia del cosmos en sus características más visibles, intentando descifrar las huellas de las ondas que nos rodean —eléctricas, magnéticas, mecánicas, energéticas, mentales y espirituales, entre otras—.

El propio ser se manifiesta directamente sobre su continente, pudiendo revelar su pasaje en la piel, los músculos, los huesos y los canales de energía. Distintas partes del cuerpo, según su relación con el entorno, reflejan su interacción con GAIA. Los ojos, las manos, los pies, la piel y el pelo son fuentes accesibles de estas manifestaciones. Aprender a identificar patrones, distribuciones e influencias nos permite comprender cómo el cosmos afecta al ser, y cómo el ser afecta al cosmos.

Aunque los ojos, las manos y los pies son pantallas fácilmente observables, otras partes del cuerpo —debido a prácticas de represión de libertades o limitaciones culturales— han sido relegadas a la periferia de este campo de conocimiento. Consta, sin embargo, que culturas antiguas, más conectadas con su entorno y su propia esencia, desarrollaron mecanismos de lectura o “mancias” aplicados a distintas zonas del cuerpo normalmente censuradas. Así, por ejemplo, la rumpología, la vulvomancia o la exoforaminomancia no gozan en la cultura occidental de la acogida que sí tienen en tradiciones amazónicas, orientales y africanas.

Entre ellas, la exoforaminomancia se distingue por su interpretación del efecto de la tríada cuerpo/mente/universo y su reflejo en el organismo. Las huellas que pueden encontrarse solapadas con el muladhara chakra, en la zona perianal, guían la interpretación de las interacciones dentro de esa tríada.

El estudio de las estructuras, alteraciones, manchas, sensaciones, arrugas y otras características, así como su relación con el universo y los seres que lo habitan, constituye el objeto de la exoforaminomancia.

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